10.02.2007

de return

voy con un camarada
a sentir el raspón de un tequila derecho
sin limón ni una chingada
para que se duerma mi garganta
y muera mi sueño

partiré al mundo de la bebida
con cacahuatesn y penas
a ver llorar a carcajadas
y escuchar los golpes de quienes se odian

veré parejas y putas
y terminaré mareando la suerte

miro el reflejo de mi rostro
en la tetera que quiere que me quede
pero por las noches es cuando más temprano
se me hace,

-¿no estas cansado de todo esto?
-no, no lo estoy, aún soporto un poco

la caspa del diablo

el diablo estaba hasta el fondo
de mí,
como en las vecindades;
corrompía la estabilidad
de mis músculos...

yo ya la conocía
y siempre me va mal,
aún no me explico
que es lo que me puede agradar
de aquella mierda

mientras tanto
bebía cerveza
como el césped
bebería agua en tiempos de lluvia,

me quedé ciego
y terminé con la tranquilidad
de mi cotidiano:

ahora que solo me duele el cuello
y que las flemas imparables
me castigan,
sufro la condena moral
de acciones inconcientes,


que el diablo me lleve
ya que el arrepentiemiento
ha llegado,

y yo que negaba
el arrepentiemiento
como algo necesario


no te arrepientas nunca:
solo a veces

9.29.2007

El cantinero

llegó con su fea tez

pidiendo un litro de cerveza negra,

después pidió unos Marlboro rojos;

destapé los cigarros y le di flama

cuando se acercó noté

que en sus ojos había brisa

y el candor del Bic mostró

la tristeza plena,

la orgullosa decepción


le dije que se fuera a la orilla

que allí no la molestaría

el tacho que va todos los Jueves

a regalar cigarros,


-yo me acuerdo de tí, me dijo

-de dónde

-de aquí mismo


despaché algunos tragos,

algunas cervezas
...


cuando estaba haciendo un mojito

para un vato enfadoso

escuché que suspiraba

y al voltear vi en la barra

un charquito de lágrimas,

tal como un jaibolero

resbalando su tinta

en un appletton especial campechano:

se esforzaba en no llorar

pero la barra temblaba

al sostener sus hombros



sentí empatía

quise ser su cigarro

e inhalar un poco de dolor

para alivianarla un poco,

pero me llegó chamba

y tuve que alejarme...


la morra era gordita y morena

de labios anchos

y pistolas marcadas,

caminaba como pingüino,

al final me pidió un litro para llevar

me dejó veintitres pesos de propina

y me apretó el brazo

despidiéndose amistosamente:


si fuese un cuento

terminaría lléndose

tal vez a buscar al vato,

quizás a masturbarse...


posiblemente soñó conmigo

en el culo de jesucristo está escondida la sortija de nuestras mujeres